Síncope vasovagal; síntomas, causas y recomendaciones

El síncope vasovagal es un malestar que se traduce por una pérdida del conocimiento de unos segundos. Se debe a una estimulación demasiado fuerte del nervio vagal, de ahí su nombre. Este nervio atraviesa el organismo desde el cerebro hasta el estómago. Su función es ralentizar la actividad cardíaca cuando esta se excita. Su hiperestimulación da como resultado que el síncope vasovagal. 

¿Cómo funciona esta hiperestimulacion? El corazón envía menos sangre a las arterias y al cerebro y, por lo tanto, está menos oxigenado, lo que provoca una caída repentina de la tensión arterial. El síncope vasovagal no presenta, en la mayoría de los casos, complicaciones inmediatas.

¿Qué síntomas conlleva el Síncope vasovagal? Antes de perder el conocimiento se destacan algunos síntomas como puede ser la sensación de debilidad, sofocos, vértigos, visión borrosa, palidez, sudores o trastornos auditivos como zumbidos en los oídos. Puesto que el nervio vagal desempeña una función sobre la motricidad del sistema digestivo, el paciente también puede sentir náuseas antes o después de desmayarse, así como vómitos o diarrea. 

¿Cuáles pueden ser las causas? El síncope vasovagal puede ser de diversa etiología. Puede ser causado por una circunstancia psicológica, estrés intenso o una emoción fuerte. También por una situación física como un ambiente cálido (vasodilatación), mucho tiempo de pie, esfuerzo intenso, dolores fuertes, embarazo... Todo esto puede funcionar como desencadenante... 

¿Qué recomendaciones debemos seguir para prevenir estos episodios?

En primer lugar y más importante beber abundantes líquidos durante el día para que haya suficiente volemia y así sea más difícil la hipotensión, característica principal del sincope. Evitar periodos prolongados de ayuno. Comer con Sal ya que hace que el cuerpo retenga líquidos, lo que añade una carga extra al corazón y a los vasos sanguíneos.

Estas recomendaciones nos ayudaran a prevenir los sincopes ya que no existe un tratamiento como tal. La importancia de seguir estas recomendaciones es adelantarnos al acontecimiento y prevenir la caída, así como el consiguiente traumatismo que pueda ocasionar. Así mismo elevar las piernas durante algunos minutos ante la aparición de síntomas de alarma. Esto hará que la sangre suba con más facilidad al corazón y al cerebro para volver a tener una tensión normal. En caso de que el síncope vasovagal ocurra en repetidas ocasiones, es importante consultar a un médico, que podrá efectuar un examen clínico para descubrir la fuente y tratarla.

También existen una serie de ejercicios diarios que pueden ayudar o abortar el episodio. 

  • Dormir con la cabecera incorporada
  • Cruzar y tensionar las extremidades inferiores a la vez que se tensiona la zona abdominal.
  • Ejercicio isométrico submáximo (handgrip) consiste en la contracción máxima voluntaria de una pelota u otro objeto en el brazo dominante y la tensión en abducción de ambos brazos con las manos juntas.