¿Qué debo hacer para prevenir la cardiopatía isquémica?

El aspecto positivo es que el 80% de los infartos de miocardio prematuros son prevenibles. La dieta sana, la actividad física regular y el abandono del consumo de tabaco son fundamentales. Verificar y controlar los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares e infartos de miocardio, como la hipertensión, niveles elevados de colesterol y niveles elevados de azúcar o diabetes, también es muy importante.

Gracias a la labor de los programas de prevención, podemos estar informados acerca de los aspectos saludables que hay que seguir en la rutina diaria para tener una buena calidad de vida y evitar enfermedades. Ser consciente de lo que supone modificar estos hábitos de vida puede ayudarnos a cambiar, por lo que a continuación enumeraremos lo efectos beneficios y nocivos que producen en nuestro cuerpo. 

  • DIETA SANA

Consuma una dieta equilibrada. Es fundamental para la salud del corazón y del sistema vascular. Se recomienda consumir abundantes frutas y verduras, cereales integrales, carnes magras, pescado y legumbres, y poca sal y azúcar. El alcohol debe consumirse con moderación.Si no cuida la dieta se puede predisponer a:

 

Diabetes: El exceso de azúcar en la sangre aumenta el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si padece diabetes, para reducir dicho riesgo es muy importante que se controle la ingesta de azucares e hidratos de carbono y el azúcar en la sangre. Si usted tiene una prediabetes puede controlarla con la dieta. Si cuida sus hábitos alimenticios entre otros podrá evitar desarrollarla. Los efectos nocivos que tiene esta enfermedad pueden ser tales como probabilidad de ceguera, ulceras arteriales con amputación de algún miembro y daño renal que podría terminar con diálisis entre otros.

 

Colesterol: el aumento del colesterol en la sangre incrementa el riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. El control del colesterol en la sangre requiere una dieta saludable y, si fuera necesario, medicamentos apropiados. La mayor parte del colesterol se produce en el hígado, aunque también se obtiene a través de algunos alimentos.

La sangre conduce el colesterol desde el intestino, por la alimentación o producido en el hígado hasta los órganos que lo necesitan y lo hace uniéndose a partículas llamadas lipoproteínas. Existen dos tipos de lipoproteínas: De baja densidad (LDL) “Malo”: se encargan de transportar nuevo colesterol desde el hígado a todas las células de nuestro organismo. Este es el que se depositara en la pared de la arteria estrechándola. De alta densidad (HDL) “Bueno”: recogen el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado para su almacenamiento o excreción al exterior a través de la bilis. Si no controla el colesterol total, poniendo más atención al LDL, se acumularía en las paredes de las arterias reduciendo la luz de la arteria.  Se ha podido comprobar que el aumento de colesterol desarrolla una placa grasa en el interior de la íntima y la media de las arterias de calibre grande y mediano esto provoca un engrosamiento de las paredes arteriales con la consiguiente pérdida de la elasticidad, se pueden ver afectadas las arterias coronarias, cerebrales, femorales, ilíacas y aorticas, provocando cardiopatías isquémicas, accidentes cardiovasculares, aneurismas y enfermedades vasculares periféricas. Pueden producirse lesiones trombogénicas que suelen reducir en gran porciento el flujo sanguíneo por los vasos arteriales, ya que en muchos casos forman trombos sanguíneos que pueden ocluir parcial o totalmente la luz del vaso.

Estas lesiones en las arterias coronarias dan lugar al desarrollo de afecciones que se caracterizan por la reducción del flujo sanguíneo o estenosis de las arterias coronarias. Las primeras manifestaciones que presenta es la llamada angina de pecho, que no es más que el dolor provocado por el ejercicio físico.

 Además, la consiguiente pérdida del flujo sanguíneo del músculo cardíaco produce infarto de miocardio o ataque cardíaco. La interrupción del flujo sanguíneo cerebral es otra de las causas nocivas del exceso del colesterol, esto puede provocar los llamados infartos cerebrales o accidentes cardiovasculares.

Hipertensión: la hipertensión suele ser asintomática, pero es una de las principales causas de infarto de miocardio o accidentes cerebrovasculares. Mídase la tensión arterial, y si está elevada tendrá que cambiar su estilo de vida, aumentando el ejercicio físico y cambiando a una dieta con menos sal; también es posible que necesite medicación para controlarla.

  • EJERCICIO

Haga ejercicio regularmente. Al menos 30 minutos diarios de actividad física ayudan a mantener el sistema cardiovascular en forma. Al menos 60 minutos casi todos los días de la semana ayudan a mantener un peso normal. Hacer ejercicio promueve que el colesterol HDL aumente, por lo que tendrá efecto directo en el sistema cardiovascular. El HDL es el colesterol que se encarga de recoger el exceso de colesterol en las arterial por lo cual disminuirá el LDL, malo, y por lo consiguiente el colesterol total.

  • TABACO

El tabaco daña gravemente la salud, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, cigarros, pipa o tabaco para mascar). La exposición pasiva al humo del tabaco también es peligrosa. Lo bueno es que el riesgo de infarto de miocardio empieza a disminuir inmediatamente después de dejar de consumir productos del tabaco y se puede reducir a la mitad en tan solo un año. El monóxido de carbono y la nicotina intervienen directamente en la patología cardiovascular. 

Monóxido de carbono: se relaciona con la producción de carboxihemoglobina, dado que, el monóxido de carbono se une a la hemoglobina con más facilidad que el oxígeno, al que desplaza, dando lugar a la disminución de la oxigenación de nuestro organismo.

Es el que contribuye a la aparición de lesiones que dañan las arterias, debido a que la alteración en la oxigenación de los tejidos contribuye a lesiones de las células, en especial coronaria, con el consiguiente riesgo de infarto.

Nicotina: provoca la liberación de catecolaminas, activadoras de nuestro organismo, dando lugar a múltiples efectos: aumento de la presión arterial, aceleración del pulso, mayor trabajo del corazón y necesidad de oxígeno; vasoconstricción periférica; alteraciones del ritmo ventricular. Aumento de la agregación plaquetaria (trombos). Descenso del colesterol «bueno» (HDL) y aumento del colesterol «malo» (LDL).

Los fumadores tienen un aumento del 70 % de probabilidad de presentar una cardiopatía isquémica mortal, y un aumento del 200 % de tener cardiopatía isquémica no mortal o muerte súbita.

Diversos estudios han demostrado que en aquellos pacientes con un primer episodio coronario que abandonan el consumo de tabaco, la probabilidad de un segundo acontecimiento disminuye en un 50 %, iniciándose a las 24 h. La disminución del riesgo coronario con una rápida reversibilidad de algunos de los efectos de su consumo como la agregación plaquetaria, la presencia de arritmias y la oxigenación, entre otros.